La criatura ronroneaba de deseo de nuevo y parecía inofensiva ante su voz y su mirada.
Cautelosa se acercaba desde la obscuridad devorando recuerdos y los nervios que poco a poco olvidaría.
Él se cuestionaba como podía dejar que las cosas surgieran de esa manera, con tan poco interés. Se preguntaba como aguantaría el dolor que lo consumiría hasta el final. La criatura comenzaba a mostrarse perfectamente formada de sombras en las que podía confiar. -"Y eso será todo"-, pensaba él agazapándose contra la pared de una manera poco poética para la situación final.
-Puedes cerrar los ojos, si lo deseas así-, vociferó aquella extraña masa de formas y humo interminable, y con una profunda tristeza agrego: -Pero no puedo posponerlo más.-
Él hombre no podía pensar siquiera en lo que podía sentir o dejar de sentir, no podía ni siquiera recordar el tacto del suelo donde estaba posado, no podía pedir perdón por los pecados no cometidos, o apreciar la sombra de sus párpados sobre los ojos.
Donde se encontraba y por que estaba ahí ya no le parecían un misterio, sabía el desde el principio y aunque muy en el fondo, que aquella entidad llegaría a robarle su libertad, su decisión. Que se posesionaría de él lenta y dolorosamente como una mala hierba al joven árbol en crecimiento, penetrando en la corteza de su corazón y fundiéndose con sus raíces de cordura, consumiéndolo eternamente.
Una de las extremidades de la criatura finalmente alcanzo el tobillo de aquel hombre asustado que esperaba sentir un inmenso frío, un vacío doloroso como la pérdida. Para su sorpresa en el lugar donde había sido tocado por la sombra un calor dulzón y empalagoso se cernía sobre el y lo renovaba como el viento de otoño.
El cuerpo del hombre se estremeció pero esta vez de placer, un placer inocente, en cuanto los colores, los olores y las esencias se presentaban ante él y se postraban a sus pies, humildes, ante tanta belleza. La sombra seguía fusionándose en su piel y cada respiración se le antojaba más real, como un flujo constante de vida que recorría cada centímetro de su ser.
Todas las sensaciones agradables y unas cuantas desconocidas y familiares al mismo tiempo lo embargaban en un momento eterno de vida y felicidad.
La sombra casi desaparecía en su interior llenándolo de ligereza en el alma, en los sueños.
El hombre comenzaba a entender, y a dejar de temer. Comenzaba a aceptar la situación en la que nunca imagino encontrarse en tan perfecto estado...
Aquél hombre, estaba enamorado.
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La gran persona regresó.
viernes, diciembre 19, 2008
La misma porquería...
Nota de Morrigan. 4 comentarios
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miércoles, noviembre 12, 2008
Creo que...
Y no fue un buen día, después de todo...
Al final, voy a tener que esperar por ti, mientras puedo despedirme de todo lo demás que existe aquí y desprenderme de las pelusas que se pegan a mi.
Después de todo, no importa cuanto te ame, por que nada va a cambiar.
E inexplicablemente estoy feliz, de lo que ha pasado, de lo que no pasó, de lo que dices algún día pasará y por lo que tengo que esperar. Me tendrás rendida agotada de una vida, pero dócil y feliz.
Entonces te esperare, hasta que vuelvas a mi misma dimensión y no dudes más sobre escapar; mientras te pido tu opinión y niegas con la cabeza y me regalas esa sonrisa que me hace soñar, que me hace velar.
No lograrás hacerme olvidar, de todos los cuerpos que en el armario escondimos, no me harás olvidar de todas las promesas que ese día nos hicimos... No me harás olvidar el por que de pronto no puedo escuchar a nadie más, ni mucho menos por que dejé de desear.
Creo que podría esperar.
Nota de Morrigan. 4 comentarios
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domingo, noviembre 11, 2007
11 de Noviembre.
Soy exactamente como todos los demás, mis ideales simplemente han sido definidos por alguien ajeno a mi forma de existencia lo cual facilita mis acciones. Un libro que cambia la vida. Un libro que guarda la historia de lo que los demás llaman vida.
Al concluir con ella esa historia busca la inmortalidad. Una vida que se alcanza solo en la memoria de los hombres (Diderot). Un sueño es el trono del alma que al terminar es la realidad, por lo que nunca dejamos de soñar. Por que los sueños son tan profundos como la muerte. Es ahí donde planea alcanzar mi libertad, pues la muerte es el regalo que me da.
Por fin esa historia me va a pertenecer, después de vivir en la imaginación de alguien más, hasta que otro, como yo la haga propia.
Y en estos 10 años de espera no pido nada más que vida. Vivir en serio antes de morir por alguien más. Poder estar satisfecha para morir sin querer nada más que solo eso.

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martes, septiembre 25, 2007
Temporal.

Cielo de Xalapa 24/04/07
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jueves, agosto 30, 2007
Cielo de Papel.
Como en la última hoja que suelo desechar, se dibujan formas extrañas en un tono que me hace recordar. Juntos, todos los trazos entonan una armoniosa melodía que me hace sentir, sentir de verdad. Cuando mi cabello ya no puede danzar con el viento frío y las gotas de lluvia caen sobre mis hombros, sobre mis sentimientos, el cielo se vuelve de papel. Helada trato de mirar hacia arriba y siento como las gotas golpean mis mejillas y al contacto con mis ojos, nublan mi vista. Que cielo tan hermoso. Es una belleza fría, triste, trágica, pero al fin y al cabo es belleza para mí. Aquello que cae del cielo, no es lluvia. Las notas son graves pero finas y delicadas y la partitura se traza en ese gran lienzo. Un lienzo que está llorando sobre mí. La fuerza del ritmo me hace ponerme de rodillas y
lamentar el no poder compartirlo con nadie más. Pero se imponen los sentimientos del recuerdo y en ese momento, el presente de mis lágrimas ya no cuenta y pasan a ser de alguien más. En el clímax los trazos me abruman, pero no me permiten expresarlo. La intensidad de la manifestación es tal que me ahoga y me llena de dolor. Pero es tan bella como en el inicio. La melodía eterna sonará.
Es mi cielo forjado por sentimientos. Es un papel inmortal.
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jueves, agosto 16, 2007
para ella solamente..
Por que con esas rosas, ella hubiera sido feliz.
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domingo, agosto 05, 2007
Todo cruel.
"Condenado a muerte"
En sus manos sostenía algo. Había pedazos de cristal regados en el piso, parte de lo que alguna vez había sido un hermoso florero. Aún no comenzaba a llover y había inmensas nubes grises surcando el cielo, amenazantes y seductoras, que perpetuaban el crimen cometido. Curiosamente a ella le no le desagrada ese clima. El silencio fue interrumpido por el sonido del portón abriéndose en el patio. Sin siquiera pensarlo, se levanto del banco y cerró la puerta de la habitación con llave, pues no quería evitar miradas curiosas y largos sermones. Sin tener mucho cuidado por los cristales se sentó en el suelo, apoyándose en la puerta. Estiró su brazo y encontró de nuevo el ramo. Crujía cada vez que lo tocaba y si no tenía cuidado las flores caían al suelo. Si las apretaba con la mano se hacían polvo y ya no tenían esos colores brillantes. El olor se había desvanecido también.
No sabía muy bien por que estaba tan enojada, tan atormentada. Directamente ella lo había ocasionado. Se apoyo en las manos para levantarse y con un trozo de vidrio se cortó. No se dio cuenta, pues el dolor no le importaba ya. Ella solamente quería retroceder el tiempo hasta antes de la masacre.
Si compraba otro ramo no sería lo mismo; serían nuevas flores y la obligarían a olvidar a aquella que la acompañaron tanto tiempo. ¿Cómo es que no se dio cuenta que las había descuidado tanto? El ramo se veía muerto pero conservaba la forma inicial, cómo para que nunca olvidara por qué lo había escogido. Se conservaba la forma para que no olvidara quién era la víctima. Le había arrebatado la vida al ramo, consumiéndolo siempre para su beneficio. Nunca le dio nada para que las flores pudieran crecer. Nunca le importó cómo se sentían.
El cadáver estaba entre sus manos, recordándole la crueldad y egoísmo con el que fue tratado. En ese momento se dio cuenta de que sus manos estaban manchadas de sangre. Sangre de ella y de la planta. Sangre de la asesina y de la víctima que fluía hasta caer al piso, junto con las demás evidencias del asesinato.
Recogió los pedazos de cristal y las partes del cuerpo que habían caído del cadáver de la planta. Cuando las miró sobre la cama, tan decididas y necias, ella se dio cuenta de que no iban a volver. Estaban muertas y no había solución como otras veces. Las lágrimas impactaron contra los pétalos. Pero nada iba a traerlas de vuelta a la vida. Todo realmente había acabado. Nunca había pensado en como iba a terminar y ya no podían volver atrás. Fue su error, pues nunca debió enamorarse del ramo. Éste ya había sido cortado y mutilado por otra persona y nunca iba a poder sentir lo mismo por alguien más. Al separarlo de la tierra fue condenado a muerte. Una muerte lenta y tortuosa. Pues la culpa era más grande que el dolor. Las flores ya no podían ofrecer nada más. Las flores murieron queriéndola y culpándose por el crimen. Ella las asesinó amándolas y recordándolas para siempre.

Pero bueno, si mi vida no es un cuento, puedo hacer cuentos de mi vida. <-- eso lo dije yo, no me lo roben.
Saluditos.
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domingo, julio 29, 2007
Cuentos, Historias y Recuerdos.
Vacaciones de Verano, tiempo ideal para nunca deshacer tu cama y dormir en cualquier otro lugar de la casa. En mi excursión en ella mis curiosas manos invadieron el baúl de los recuerdos y encontré un titipuchal de cosas interesantes ahí. Cartas, cuentos, fotografías, carteles, programas, etc.
Todo del 74 para acá… Nostálgica forma de regresar más de 30 años. Hasta el papel parece acompañarme en sentimiento y su textura áspera me recuerda un pergamino. Siento como si hubiera hecho el descubrimiento de un fósil o de un tesoro perdido. El papel amarillento que hace mucho tiempo fue el periódico entregado a las 6:30 de la mañana, me invita a que lo lea y su olor aumenta mis deseos de descubrir los secretos que alberga.
Descubro muchas cosas acerca de la juventud de mis padres, los lugares que frecuentaban, hábitos y actividades que practicaban juntos. Llego a conocer a su mejor amigo. Hasta quiero imaginar que mi padre escribía de una forma parecida a la mía. Al fin y al cabo los genes hicieron su trabajo con el carácter, por no mencionar el parecido físico entre nosotros. Mi madre y sus recuerdos, las fotografías demuestran que se apuntaba a todos los eventos, cantando, bailando, actuando junto a mi padre. Tan sentimental como yo. Descubrir todo eso mediante fragmentos de pasado hechos papel.
Todo esto es una maquina del tiempo que disfruto enormemente. Me alegro que alguien se tomara la molestia de conservarlos.
Saluditos.
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sábado, julio 28, 2007
Libre de Forma
La desesperación se hace presente en mi realidad. Sólo trato de huir, y por ese instante no me importa el destino de los demás. Correr se vuelve el sentido de mi existencia y esconderme es mi única salvación. Huir de aquel sentimiento, de aquel sujeto, de todo en realidad. No sé por que me sigue. Miedo. Dudas. Dolor. Se fortalece esa sensación. Ya es de noche. No lo quiero admitir, pero se que esta ahí, esperando el momento oportuno. La desesperación me está cazando. Ahora estoy en El Bosque y me interno más en el. Lo conozco bien, hasta puedo reconocer ese olor. Es jazmín. No me detengo a admirar la belleza de mi querido Bosque. Solo quiero desaparecer. Quiero huir. No, tengo que huir. Estoy corriendo y me siento más liviana. Ya no siento que las ramas arañen mis brazos y me doy cuenta de que las ramas siguen ahí, pero mis brazos no. Cuando trato de gritar no logro emitir ningún sonido. No hay nada que me contenga y me disperso en el lugar. Yo no trato de luchar contra eso.Se completo la desaparición y la amenaza al fin me deja en paz. No me importa dónde estoy. Aún no sé como llegué aquí. Sé que me muevo. Estoy caminando; no tengo un cuerpo pero se que camino hacia donde el viento se dirige. Aquí no me encontrará pienso. De alguna forma puedo sentir, escuchar, ver y oler todo a mí alrededor, pero no puedo ver mis manos, no puedo tocar mi cabello, no puedo escuchar mi respiración. No tengo forma, la deje atrás durante mi huida. Yo existo en todas partes aunque no este en ningún lugar. Aún logro tener conciencia de mi misma. Aún no sé si existo aquí y ahora. Pero ya no recuerdo por que quise desaparecer. Estoy libre de forma y me uniré a todo lo demás. Pero yo ya no estoy, desaparecí.
Con una renovada seguridad me relajo y olvido mis preocupaciones. Ya nadie puede encontrarme, pero yo tampoco puedo ver a nadie. Sin embargo no me pregunto que les sucedió a todos. Estoy a salvo por que desaparecí. Ya no me siento perseguida pero si siento cómo mi brazo es acariciado por el viento. Puedo ver como mi cabello juega delante de mis ojos. Esa respiración tan familiar me acompaña otra vez. Estoy consciente de que mi cuerpo existe. Es de noche todavía y reconozco el olor a Jazmín en el ambiente. El Bosque está de nuevo aquí. Yo estoy de nuevo estoy aquí.lee más notas así en: Fotografías, Pequeños relatos
jueves, julio 26, 2007
Ausencia
Estoy y no hay nada más que una sensación de mareo que se funde con la luz que parece danzar. Estoy y no hay nada más que una mente sin recuerdos, una mente sin propósito con dejo de desesperanza. Estoy y no hay nada más que una razón sin ningún truco o trampa. Estoy y no hay nada más que un alarido que parece de dolor, de frustración. Estoy y no hay nada más que un futuro irreal, condenado al desvanecimiento. Estoy y no hay nada más que ese sabor amargo y áspero a la vez que trata de sofocar la más mínima ilusión. Estoy y no hay nada más que el deseo de rendirse, de no seguir por ninguna de las metas que tenías.
¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí?
Estoy pero ya no hay más dolor. Estoy pero ahora puedo moverme. Estoy pero ya siento ninguna carga. Estoy pero la razón desapareció. Estoy pero la esperanza ya no es necesaria. Estoy pero el rencor no murió. Estoy pero las mentiras existen. Estoy pero la promesa está incumplida. Estoy pero ya no hay deseo…
Estoy y sé que alguien más está aquí también en este infinito, sin embargo ese alguien tiene planes, ese alguien sabe algo que yo no. Lo sabe y yo trato de huir. Pero no hay razón Finalmente esta presencia toca mi mano. Sabe que ya no hay nada más, nada de que preocuparse. Fue solo por un momento.
¡Demonios, cómo deseo recordar de qué o quién es ese aroma!
Pero desgraciadamente, ahora ya no estoy.
El nombre de está fotografía también es ausencia.
Cuando tomé ésta fotografía ese alguien debería haber estado ahí.
Esta vez, no hay saludos.
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